Nuestra casa
Un nombre con historia
El Chato es un homenaje: a un abuelo, a la cocina de siempre y a toda la gente que viene cada día a sentarse a nuestra mesa.
Nuestra casa
El Chato es un homenaje: a un abuelo, a la cocina de siempre y a toda la gente que viene cada día a sentarse a nuestra mesa.
La historia
«El Chato» era el apodo del abuelo de Carlos, el dueño. Un hombre querido, de los que se hacen notar sin levantar la voz. Cuando Carlos decidió abrir su propio restaurante, no tuvo que pensarlo mucho: el nombre sería el suyo.
Así su abuelo sigue presente cada día, en cada desayuno, en cada menú y en cada sobremesa. Ese es nuestro legado: cocinar bien, tratar mejor y que te sientas como en casa, vengas con mono de trabajo o con corbata.

Nuestros espacios

Luminoso, con mesas amplias y sillas de madera de las de siempre. A mediodía se llena de gente que viene a por su menú del día: compañeros de obra, repartidores que paran entre ruta y ruta, oficinistas, vecinos… Aquí se alargan las sobremesas de los viernes y aquí juntamos mesas para las comidas de grupo y de empresa.
Mesas al aire libre y plantas alrededor. Es el sitio del café de media mañana, de la caña al terminar el turno y de las comidas al sol cuando hace bueno.


El corazón de la casa desde las 6:30. Aquí se sirven los primeros cafés del polígono, las tostadas con tomate, los pinchos de tortilla y las cañas bien tiradas. Para el desayuno rápido antes de entrar, el bocadillo de media mañana o el aperitivo después del trabajo, siempre con una buena charla.
Te esperamos
Estamos en el Parque Empresarial Prado del Espino, en Boadilla del Monte. Abrimos de lunes a viernes desde las 6:30, con el café puesto y la cocina en marcha.